En el año 1885, Adolfo García Fernández, salió de Otur, junto a su mujer Eduviges López , con la intención de trabajar en Luarca y buscar un modo de vida que no fuesen las labores del campo.

A poco de instalarse en Luarca decidió fundar una empresa dedicada al comercio de ultramarinos y muy poco tiempo después, basándose en algunas recetas de su mujer, una panadería que simultaneó con su negocio. Fueron años difíciles, pues la Guerra Civil y la continua requisitoria de materias primas y producto elaborado por parte de las tropas en contienda hicieron que a Adolfo le costase mucho trabajo alimentar a su numerosa prole.

Se dice que detrás de tiempos difíciles vienen tiempos buenos y este fundador empezó a prosperar y los negocios daban lo suficiente como para poder pagar los créditos contraídos con anterioridad y proporcionar cierto bienestar a su familia.

A Adolfo le sucedieron sus hijo Manuel y Marino que compartieron con su padre los trabajos y fatigas propias de aquella época. A estos dos hijos les sucedieron sus nietos Marino y José Manuel que aún atesoran las fórmulas y consejos recibidos durante todo este tiempo.

En la actualidad continúan con el negocio ampliado y modernizado, trasladado a sus nuevas instalaciones en el Polígono Industrial, sus bisnietos Marino y José Manuel, que inyectan a la empresa juventud y ganas, e incorporan las nuevas tecnologías acordes a los tiempos, haciendo eco de las actuales técnicas de producción e innovando en nuevos productos.

Desde la fundación por Adolfo García Fernández con el nº de Registro General de Industria 0/00199, hasta el día de hoy han transcurrido 4 generaciones, y de todas y cada una de ellas están fundidas en las nuevas instalaciones, las ilusiones, esperanzas, desvelos y anhelos propios del trabajo de ciento y pico de años.